El orden implícito en el caos.

Parecía que este viaje había llegado a su fin cuando, una vez finalizado el pasaje del sueño, volví la pagina y vi que el resto estaba en blanco. Aún así decidí revisar las siguientes hojas con la esperanza de encontrar algo más… algún boceto, o alguna foto.

Y así fue. Tras unas cuantas paginas vacías, ya casi llegando al final del cuaderno encontré una frase sin datar, en la esquina inferior izquierda. La frase decía:

El orden implícito en el caos.

No se cuánto tiempo pasó desde el último pasaje del sueño y la escritura de esta frase. No se si nuestro anónimo autor experienció algo más en ese transcurso de tiempo o si la frase hacía referencia directa al asunto de este blog: el estreno de La Consagración de la Primavera.

Si escogemos la primera opción me encuentro indefenso ante el objetivo de descifrar el sentido, ya que desconozco por completo cual fue el paradero del escritor en ese transcurso de tiempo. Pero si nos situamos en la segunda opción, comprendo que el anónimo autor realizaba su propia lectura sobre lo que aconteció durante el estreno del ballet.

La Consagración de la Primavera supuso un caos en el momento de su estreno. Un caos total que desembocó en la furia y confusión de gran parte del público, así como en el desconcierto personal por parte de la compañía y de Stravinsky… Su obra se había vuelto contra él.

En la mayor parte de los casos somos seres racionales incapaces de ampliar nuestra visión sobre una situación concreta, y más si esta nos perjudica. Si un hecho nos afecta en el presente nos cerramos y solo nos centramos en ese presente y en cuánto el hecho nos ha repercutido, relegamos el entendimiento correcto de las cosas (como lo llamarían los budistas) cuando estas nos producen sufrimiento.

Es por ello que, quizás, ni Diaghilev ni Stravinsky sabían cual sería la repercusión que esa obra, en un principio inconcebible y transgresora, iba a llegar a tener en el futuro. Y es que La Consagración de la Primavera abrió las puertas a un futuro musical innovador, un futuro beneficioso tanto para los autores como para los espectadores, y nuestro anónimo autor pudo presagiar eso.

The Rite of Spring. The Joffrey Ballet and The Cleveland Orchestra at Blossom Music Center, Tito Muñoz conducting 2010. Photo by Roger Mastroianni.
The Rite of Spring. Royal Stockholm Philharmonic Orchestra / Alan Gilbert

La Consagración sirvió de inspiración en infinidad de obras artísticas… se han hecho películas sobre la vida de Stravinsky, documentales, ensayos e interpretaciones de todo tipo. Los siguientes son cuatro fotogramas de uno de los cortometrajes de Fantasía (1940), en el que observamos desde la creación de la Tierra hasta la llegada de los dinosaurios y la extinción de los mismos, todo esto acompañado por La Consagración de La Primavera.

La animación es un terreno casi ideal para esta obra musical tan característica, con esos acordes y sonidos estridentes así como por los pasajes más serenos y atmosféricos. El siguiente fragmento es una animación realizada a partir de un movimiento de La Consagración de la Primavera, en concreto, Adoration of the Earth: Spring Rounds.

El Ballet ha sido reestrenado innumerables veces, tanto en su forma escénica como concertante y, aunque el espíritu de Stravinsky pareció haberse ahogado con el estreno de esta obra, este sigue entre nosotros.

Igor Stravinsky by Arnold Newman (NY, 1946)

Anoche tuve un sueño.

9:00 a.m

Anoche tuve un sueño de lo más extraño…

Me encontraba en la posición en la que ahora escribo. No era ni de día ni de noche. Todo se parecía a cómo está ahora… excepto por la luz. En medio de esa incertidumbre noté una música muy lejana, proveniente del exterior. Dada su lejanía se trataba de una música prácticamente indistinguible, una música que se fundía con la atmósfera de la noche. En cierto momento este sonido se abrió hueco entre el murmuro nocturno, instante en el que me levanté de la cama y comencé a caminar, siguiéndolo. Salí al exterior y a medida que caminaba la música cobraba forma.

El exterior no era como el que ahora, ya despierto, observo desde la ventana. En el sueño el espacio estaba formado por un edificio en el que estaría la habitación (mi habitación) de la cual salí y, al fondo, oculto tras una niebla ligeramente densa presentí una forma arquitectónica de proporciones fantásticas. Estas dos construcciones venían separadas por un largo y ancho camino de piedra. Era un camino que no pertenecía a ese espacio, ni a ese tiempo.

Yo seguía caminando en línea recta. Parecía que el camino no concluía. Yo andaba y notaba como me acercaba a esta impresionante construcción, pero cada vez que alzaba la vista la veía a la misma distancia, lejana. A medida que sentía que me acercaba la música se hacía cada vez más y más presente. Comencé a distinguir acordes, instrumentos e incluso, un tempo. Yo seguía caminando con una intensa sensación de impotencia por no llegar nunca a ese misterioso destino cuando, de repente, me encontré frente a su majestuosa puerta.

Antes de entrar mire hacia atrás y vi unas figuras a lo lejos. La niebla desapareció, pero aún así la distancia me imposibilitaba ver los rostros de esas figuras. Ahora despierto tengo la certeza de que estos hombres y mujeres misteriosas eran mis antiguos compañeros de Madrid, que se acercaban a mi lenta y silenciosamente.

Sin llamar a la puerta, entré. Lo primero que hice fue observar minuciosamente el espacio de este misterioso lugar, la disposición y la decoración del mismo. Constaba de un pequeño hall con un suelo de líneas blancas y negras en forma de zig zag, paredes de cortinas rojas y, al frente, un pequeño mostrador cubierto por formica verde. El mostrador estaba vacío y tras este había una enorme cortina, también roja, que se movía ligeramente, como si alguien hubiera pasado por ella hace unos segundos.

A pesar de la austeridad del espacio yo seguía ensimismado, observándolo y estudiando, intentando comprender a que se debía esa sensación de familiaridad. Era como si ya hubiera estado ahí con anterioridad, como si hubiera nacido y me hubieran criado en esa misma instalación.

Al retirar mis ojos del mostrador, dando ahora el primer paso dentro de este lugar, el conjunto musical cesó y llegue a distinguir un solo de fagot en clave de Do y en compás de 4/4. Era el solo con el que comienza La Consagración de la Primavera. Entendí que el fagot provenía de detrás de la cortina que seguía moviéndose, ahora más escandalosamente, y me dispuse a atravesarla. Tras unos segundos protagonizados por un intenso deslumbramiento observé un teatro, con sus butacas fielmente distribuidas y su inmenso escenario especialmente centrado.

El salón estaba vacío, excepto por una silueta en el centro del propio escenario. Era Stravinsky que, acompañado por un piano interpretaba él mismo el solo de fagot inicial. Ahora el salón estaba lleno, tanto las butacas como el escenario y la función comenzó.

Tras unos tiempo la figura de Stravinsky pasó entre los músicos, la audiencia y salió de la instalación. Su piano iba junto a él, flotando, mientras sonaba la melodía antes mencionada. La mitad de la multitud le seguía enfurecida, mientras que la otra mitad permaneció sentada y escuchando la función.

Ahora me encontraba de nuevo en mi habitación, observando por la ventana. El exterior era diferente ahora. Había una orilla de piedra y un rio cuyo final no vislumbraba. Stravinsky se acercaba por la orilla, dirección al río y seguido por los furiosos personajes que salían del teatro. Estos iban ahora más rápido.

Stravinsky se hundió en el río, y con el los seguidores. Sentí el agua acariciando mi cuerpo y me desperté bañado en sudor.”

18 Operaciones Para un Estreno

Hasta ahora, en este blog hemos hablado un poco del contexto parisino a comienzos del siglo XX, de los intereses de un joven español que realiza su primer viaje al extranjero y de uno de los eventos más importantes en cuanto a la historia musical respecta.

En la entrada anterior expuse aquellas cuestiones que, como nuestro anónimo autor comenta, entorpecieron y beneficiaron la recepción de La Consagración de la Primavera. Estos condicionantes venían expresados por las palabras e ideas de nuestro escritor, palabras e ideas basadas solo en los hechos que por aquel entonces eran conocidos. Es por ello que en esta publicación daré mi personal punto de vista sobre el acontecimiento, intentando así resolver la tesitura en la que se vio relacionado.

El problema en cuestión es la violenta recepción que el estreno de La Consagración de la Primavera obtuvo en el Teatro de los Campos Elíseos el 29 de mayo de 1913. Trataré de buscar alternativas y soluciones que hubieran podido favorecer tal recepción. Para ello me basaré en las 18 operaciones para crear:

1. Aumentar el día de ensayos previos a la actuación.

2. Invertir más días de escritura y revisión de la partitura original (la última versión, la más reciente, es la suma de más de 40 intervenciones a partir de la primera versión)

3. Excluir del salón a cualquier individuo con intenciones de agitar la situación.

4. Sustituir el orden de las actuaciones. La noche comenzó con Les Sylphides de Chopin, a esta le siguió La Consagración de Stravinsky, Le Spectre de la Rose de Weber y Polovtsian Dances de Borodin. A lo mejor hubiera sido más acertado comenzar o, incluso acabar la jornada con La Consagración.

5. Reordenar la disposición de los instrumentos en el escenario, puesto que como decía Monteaux, “había sonidos inaudibles”

Dar otros usos: Una decisión real que se tomó fue el reestreno de la obra el 18 de febrero de 1914, esta vez en forma de concierto y prescindiendo del baile. A esto le prosiguieron otros tantos reestrenos en esta forma concertante, los cuales si gozaron de gran aceptación por parte del público.

Me podría meter en otros terrenos y comenzar a criticar, aunque sea de forma constructiva, la obra en sí. Podría proponer opciones como sustituir el baile y el vestuario de Nijinsky por otro más consevador; restar el tiempo de duración de la obra en sí; disminuir el número de instrumentos o la selección de los mismos. Sin embargo, con las soluciones que he propuesto trato de interferir lo más mínimo en la obra y su naturaleza transgresora. Esta ruptura con los motivos y las convenciones del momento funcionaron para prender una larga mecha que sirvió de apoyo a otros movimientos y estilos vanguardistas, tanto en el ámbito musical como en el artístico en general.

El problema no vino tanto de la mano de esa actitud rupturista, sino de la actitud del propio público, cuya previa experiencia musical no se podía sujetar a nada ante una obra tan compleja y diferente como lo es La Consagración de la Primavera.

The Riot of Spring

6 de junio de 1913

12.00 a.m

Varios días han pasado desde que cogí el diario. El evento del pasado 29 de mayo me dejó sin palabras y, desde entonces, he estado reflexionando e investigando sobre el carácter de su naturaleza. Nunca me imaginé que en un evento en el Teatro de los Campos Elíseos podría generarse una revuelta propia de circos ambulantes y ferias gitanas. […]Espero poder, a través de este diario, llegar a una conclusión. […]

Por ahora profundizaré en aquellos asuntos que entorpecieron y beneficiaron tal recepción. Asuntos internos que sirvieron tanto como debilidades y fortalezas, y asuntos externos que funcionaron como amenazas y oportunidades. […]”

Para empezar comentaré aquellos condicionantes internos que, partiendo de una investigación posterior, considero que debilitaron en el buen desarrollo de la representación:”

Se dice que los ensayos de orquesta comenzaron tardíamente en marzo, por lo que algunos pasajes que Monteaux (el conductor del estreno) consideraba contraproducentes no pudieron revisarse hasta después del evento. Estos fallos técnicos hacían referencia a pasajes en episodios fortissimos… como trompas inaudibles o solos de flauta ahogados por instrumentos de metal y cuerda frotada. Así mismo, esta música tenía numerosas e inusuales combinaciones de notas en las que Monteaux tenía que parar a los músicos, pensando que estos se habían equivocado.”

Otro hecho es que el primer intento de Nijinsky como coreógrafo fue para la obra de Debussy -Preludio a la Siesta de un Fauno -, que también causó controversia y escándalo debido a los movimientos estilizados del nobel bailarín, así como por sus abiertos gestos sexuales hacia el final de la obra. El historiador músico Richard Taruskin afirma que no fue la música de Stravinsky la que provocó el shock, sino la propia coreografía de Nijinsky, en la que las bailarinas pisoteban el suelo, haciendo que la música no se escuchara ni en el escenario, según Marie Rambert (asistenta)”

Nota: Stravinsky ridiculizó a las doncellas bailarinas de Nijinsky tachándolas de “knock.kneed and long-braided lolitas”

Vestuario original de La Consagración de la Primavera
Coreografía original de Nijinsky para la Danza del Sacrificio (final)

Sin embargo, a parte de esta falta de organización interna también hay una serie de amenazas externas al propio grupo que organizó el ballet. Esto hace referencia, sobre todo, a los espectadores que acudieron al evento:”

En el momento, la audiencia de los ballets parisionos consistían en dos grupos diversos: los ricos de moda que esperaban ver una representación tradicional y los bohemios que, según Jean Cocteau, aclamaban como bueno o malo cualquier cosa que era nueva debido a su odio por lo establecido. Según Monteaux, el problema llegó cuando estos grupos comenzaron a atacarse unos a los otros, dirigiendo posteriormente este odio hacia la orquesta”

Además, en ese contexto habían facciones anti rusos, anti Diaghilev y anti Nikinsky en París. Facciones dererminadas a interrumpir el procedimiento incluso antes de que una nota música sonara.”

Sin embargo no todo era negativo, sino que también habían fortalezas internas que apoyaron el devenir del estreno. […]”

Uno de estos era el propio organizador del ballet, Serguei Diaghilev, cuya célebre compañía Ballets Russes había estrenado obras bien recibidas anteriormente. Obras como Scheherazade de Korsakov o El Lago de los Cisnes de Tchaikovsky.”

Ballets Russes de Diaghilev
Diaguilev (izda) junto a Stravinsky (dcha)

En El Pájaro de Fuego, Stravinsky comenzó a experimentar con la bitonalidad (usar dos tonos simultáneamente) Este llevó esta técnica más allá con Petrushka, pero reservó su efecto total para La Consagración donde la empujó hacia su conclusión lógica.”

Nota: Stravinsky alabó enormemente la tarea de Monteaux, clasificándolo como impermeable como un cocodrilo. Añadió que es casi increíble como pudo llevar la orquesta hasta el final.

También hay otros elementos externos que fluctuaron como oportunidades. Uno de ellos es el previo arreglo que se hizo de La Consagración para piano de cuatro manos, cuyo concierto se realizó junto a Debussy en junio de 1912, dándole fama al futuro estreno”

El Teatro de Los Campos Elíseos era una nueva estructura que abrió el 2 de abril de 1913 con un programa que celebraba las obras de los compositores líderes del momento. Gabriel Astruc, el manager del salón, determinó una temporada de para los Ballets Rusos en 1913, pagando a Diaghilev la suma de 25,000 francos por actuación… el doble de lo que solía cobrar.”

A comienzos de 1900, París se había convertido en un fulcro entre la tradición y la modernidad. Esto cristalizó en las artes. Picasso comenzó a explorar nuevos modelos de representación cubista… Gertrude Stein probaron las limitaciones del lenguaje… en este contexto, la obra de Stravinsky tenía un hueco para manifestarse.”

Grabado de la salida del estreno (autor anónimo)

Preludio al despertar de un fauno.

En esta entrada profundizaré en uno de los acontecimientos que asentó la visión de nuestro anónimo autor sobre la dinámica intelectual de París a comienzos de siglo.

Esto comienza con un evento más dentro de la tradición histórica musical: el estreno de un ballet. Sin embargo, a pesar de que originalmente podría entenderse como un acontecimiento más, este evento no solo asentó el ideario de nuestro autor, sino que también fecundó en la actividad artística del momento, condicionando el devenir cultural histórico posterior. Hablamos del estreno de la Consagración de la Primavera.

29 de mayo de 1913.

12:15 a.m

[…] Tras un largo viaje, hoy llego a la capital de Francia. Espero que tantos años de y ensoñaciones derivadas de opiniones personales no me hayan condicionado y creado una expectativa que no se cumplirá. Acabo de bajarme del ferrocarril y ahora estoy más nervioso que nunca.”

Un interesante personaje nativo de París me ha dado una dirección en la que, según él, puedo encontrar lo que estoy buscando. Es una estancia, digamos, más bien modesta, por la que han concurrido todo tipo de personalidades afines a la cultura contemporánea. Hacia allí me dirijo. […]”

13.30 p.m

Tras una breve pero intensa charla con la recepcionista (muy amable, por cierto), esta me ha recomendado un bar que hace esquina con la misma calle del hostal. Al igual que el pasajero del ferrocarril, me ha dado a entender que, partiendo de mis inquietudes, allí encontraré lo que busco.”

15.20 p.m

Y así, efectivamente, he encontrado lo que buscaba. Y más rápido de lo que esperaba… Al llegar al bar, lo primero que me encuentro es al coreógrafo Vaslav Nijinsky junto al pintor Nicholas Roerich, ambos discutiendo muy nerviosos sobre algo que iba a acontecer esa misma noche.

[…] Mi indiscreción, así como la afabilidad de estos personajes, me permitió intervenir en la conversación… lo cual, tras unas copas de vino, derivó en ganarme su confianza, regalándome estos un pase para la obra que a manos de Diaguilev y el gran Stravinsky se iba a estrenar esa misma noche: La Consagración de la Primavera. Escribo esto desde el baño del bar. Según parece me voy a quedar con ellos el resto del día. No sé cuando volveré a retomar el diario”

20.45 p.m

Entro en el gran Teatro de los Campos Elíseos… el ambiente intelectual desborda en cada una de las personas en las que me detengo a observar. Actitudes discretas y reservadas acomodadas plácidamente en sus respectivas butacas, a la espera de que se abra el telón…”

21.10 p.m

Gritos… silbidos… burlas… protestas… El conductor prosigue con su función. No soy capaz de escuchar los instrumentos del fondo. Stravinsky se lleva las manos a la cabeza. Diaghilev se mantiene hierático fumando un puro en la esquina. Nijinsky, avergonzado, se va de la sala… No entiendo lo que está pasando…”

¿Quién es él? = Quién soy yo

Esta común aunque poco profesionalizada pasión por explorar rincones y situaciones apartadas del mundo ordinario ha estado siempre latente en mis propios intereses: desde mi primera inscripción en el grupo local de boy scouts hasta hoy día, cuando mi labor como investigador me ha permitido desarrollar este entusiasmo desde una perspectiva especializada.

Llevo más de diez años realizando este tipo de actividades archivísticas, partiendo de los principios de la biblioteconomía y la gestión documental. Esto me ha permitido descubrir y relacionar todo tipo de acontecimientos que, en primera instancia, no tenían una relación aparente.

En base a lo que su procedimiento implica, hay que tener muy en cuenta que esta es una labor ardua y, en la mayor parte de los casos, repetitiva y mal remunerada. Es por ello que tal tarea requiere de una personalidad afín a este tipo de prácticas. Es decir, el espíritu investigador tiene que formar parte de tus inquietudes más profundas. Si uno lo hace por asentar su economía u obtener un estatus cultural determinado es mejor que se dedique a otra cosa… a no ser que tus deseos sean colapsar en el intento.

Este blog parte de la transcripción y recopilación de una serie textos encontrados el 29 de mayo de 1914 en el sótano de un edificio de habitaciones de alquiler en París, allí conocidas como chambre de bonne. El autor de estos escritos no ha sido identificado hasta ahora, pero la precisión de las fechas y eventos, así como las diferentes menciones a personalidades y localizaciones, nos permite concluir en que, efectivamente, este anónimo escritor se halló presente en las situaciones mencionadas y expuestas.

Lo único que he sido capaz de concretar con total claridad es que 1. las principales intenciones de esta persona eran dedicarse a la composición e interpretación musical, y 2. que para ello se especializó en la localidad de Madrid. Desconozco por completo su lugar y fecha de nacimiento, así como la de su muerte, siendo esto último lo que más me consume, ya que estoy del todo seguro que tiene una relación directa con los siguientes escritos.

A modo de introducción adjunto en esta primera entrada el texto que, de forma más concisa, contiene cuales eran las inquietudes que impulsaron al autor a embarcarse en este viaje. Ya en las siguientes publicaciones profundizaré en los acontecimientos que cambiaron (o solidificaron) su punto de vista respecto a las expectativas que yacían ocultas en esta travesía:

«Hoy, 27 de mayo de 1913, me dispongo a salir por primera vez de España. ¿Mi destino? París, la Ciudad de la Luz: otorgada connotación debida a la experimentación y auge artístico que hasta sus rincones más inhóspitos han protagonizado. […] A lo largo de mi carrera como estudiante he oído muchas cosas sobre esta ciudad y su población, siendo unas mejores, y otras peores

Escaleras de Montmartre de noche.
Foto por Francois Roux

«Compañeros míos me han hablado de la excelencia de La Torre Eiffel, del Arc de Triomphe y de Notre Dame. He oído mil comentarios sobre la majestuosidad de los Campos Elíseos, de Montmartre y Monteparnasse. Conozco toda la inspiración que esta gran ciudad causó en las obras de Delacroix, Braques o Manet y cómo, así, sus trabajos se reúnen en el Louvre. Especialmente interesante me resulta descubrir que es lo que llevó a numerosos músicos a invertir los últimos de sus días allí, relacionándose así con Bizet, Debussy o Poulenc entre otros. […] Muchos me han hablado de esa gran belleza que palpita en todas y cada uno de sus residentes, de sus calles, sus plazas y sus edificios… esa belleza que, en la mayor parte de los casos actúa como foco de iluminación en varios artistas, tanto en periodos clásicos como contemporáneos

«Sin embargo, mi escepticismo radica en que, aunque los ojos de estos cercanos emisores radiaban emoción, al fin y al cabo eran los ojos de emisores que nunca han estado ahí… y los que sí lo habían hecho, no había sido más que por un corto periodo de tiempo. Es por ello que me dispongo a realizar este viaje tan personal, con la intención de entender si esta magnificencia que tanto me expresan proviene de una visión romantizada fruto de una fiebre pasajera, si es una excusa presupuesta por sujetos en crisis creativa que buscan culpar a un agente externo de su imposibilidad, o si realmente París se merece esa consideración de centro cultural y Ciudad de la Luz a la que tanto se achaca[…]»

Grabado del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, ahora conocido como Real Conservatorio Superior de Música de Madrid.
Fotografía actual del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid (RCSMM)

«Como alumno recién egresado del Real Conservatorio de Música y Declamación de Madrid, mis inquietudes tienden y se ajustan hacia el contexto musical parisino, por lo que intentaré, dentro de mis posibilidades, desenvolverme en este ámbito. Aunque como me han dado a entender, en esta grande y gloriosa sede del arte todas las ramas creativas se relacionan, justifican y condicionan unas a otras. Es esto lo que espero de ella, ese resplandor artístico e intelectual que tanto me han mencionado. […]